
Si alguien te dice esto, básicamente está expresando desconfianza. Es la forma mexicana de decir “ya no inventes cosas”, cuando alguien trata de justificar algo con excusas o pretextos muchos, incluso lo complementan con un “…no me salgas con que a Chuchita la bolsearon”.
La tradición oral es inagotable, no cabe duda. Una de estas herencias es la que cuenta que Chuchita era una mujer humilde que trabajaba con una familia de buena posición económica. Como una de sus tareas era las compras con el dinero que le daban sus patrones; por diversas razones, siempre regresaba con la misma excusa: “me bolsearon” (o sea, la atracaron).
Bueno, pues al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) le pasó lo mismo y más al Director Adelfo Regino Montes.
Cuando el 13 de marzo, la Secretaria del “Malestar” emiten los Lineamientos del componente indígena del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), destinado para pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas.
Si usted revisa el texto podrá darse cuenta que el (INPI) quedó totalmente desdibujado en estos lineamientos y en consecuencia, desde sus atribuciones normar el ejercicio de los recursos que serán transferidos a los sujetos de derecho (comunidades indígenas y afromexicanas), ahora reconocidos con la personalidad de sujetos de derechos público. Pero que la Secretaria del Bienestar (
Secretaría de Inclusión y Bienestar Social (SIBISO) / “Malestar” pretende seguir tratando como sujetos de interés público, es decir; tratarlos como menores de edad, y todo ello en contradicción a lo que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha defendido.
Para empezar, la Secretaria del “malestar”, no asumió en su totalidad el Catálogo Nacional de Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas como referente para asignar los recursos, tan es así que si usted revisa, hay comunidades que están en el Catálogo, pero que no están consideradas en la asignación. También, al revés; le fueron asignados recursos a localidades que no están en el Catálogo, mismas, que no queda claro si son o no comunidades con rasgos identitarios de algún pueblo o comunidad indígena. Es decir, la Secretaria del “Malestar” le valió el esfuerzo institucional del reconocimiento legal y de identificación del sujeto de derecho y se pasó por el “arco del triunfo” tal referente.
Entre los requisitos para acceder a los recursos jamás aparece la Constancia de Registro al Catálogo citada. Que finalmente es el elemento legal que permite materializar la personalidad jurídica de la comunidad ante terceros. Es decir a la Secretaria del “Malestar” no le importó en absoluto esta Constancia y de facto invisibiliza la personalidad jurídica de la comunidad. Como sujeto de derecho público.
Se deduce que la Secretaria del “Malestar” agarro sus indicadores y criterios basados en la estadística de INEGI y al Catálogo mencionado lo aventó debajo del autobús. Cabe citar que tales criterios del INEGI tienden a “urbanizar” al beneficiario y sus asignaciones presupuestales se fundan en la localidad y no en la comunidad. Las comunidades indígenas pueden estar conformadas bajo diverso régimen de propiedad y pueden estar integradas por una o varias localidades. Pero eso, ni por asomo la Secretaria del “Malestar” lo tomo en cuenta. Cabe mencionar que el contexto rural de las comunidades indígenas y afro-mexicanas cuyos asentamientos tradicionales son históricos en México, no deben ser soslayados por la visión urbana de las instituciones. Por otra parte hay que matizar que, en las urbes existe una presencia indígena producto de la migración permanente, que implica ser reconocida y requiere de un modelo de atención especifico para no ser excluida de las políticas públicas.
Existen diversos aspectos en los lineamientos referidos del FAIS que parecieran poca cosa, pero no lo son en los contextos de las regiones indígenas tradicionales, donde el condicionamiento y el oportunismo político de los partidos políticos o grupos de poder es pan de todos los días. Uno de ellos es el papel de los ayuntamientos en todo este galimatías. Para describir solo algunos ejemplos citaría lo siguiente:
Algunos ayuntamientos que de por si se hacen “ojo de hormiga” con los recursos del FAIS, ahora les dicen a las autoridades comunitarias que ni les pidan nada, pues ya la comunidad tiene su 10 %. Es decir, se deslindan de la responsabilidad de realizar obras en las comunidades y de no rendir cuentas de las obras que a nivel municipal o regional son necesarias.
No son pocos los ayuntamientos que pretenden lucirse con “sombrero ajeno” y se llenan la boca con que “gracias a su gestión” ahora ya se tienen este beneficio y hasta quieren estar en la foto. ¿para qué? Para abonar a su cuenta de votos. Pues algunos ya estan pensando hasta reelegirse, pues con eso de que la reelección y el no al nepotismo se aplicará hasta el 2030, pues ya estan bien filosos para subirse a los logros de los pueblos y comunidades indígenas y afro-mexicanas y proyectar a sus finísimos candidatos y candidatas a los diversos cargos de elección popular y más si son proyectos políticos tran-sexenales. Estos mismos oportunistas, a través de sus operadores, ahora descalifican a las organizaciones o comunidades que han demandado históricamente la transferencia directa de recursos, y los estigmatizan como enemigos de las instituciones.
En medio de este marasmo, en los lineamientos; ni siquiera queda claro a nombre de quien queda la cuenta bancaria en la que recibirán los recursos. Esto no es poca cosa, dicen que la “forma es fondo”, y en este caso los lineamientos deberían establecer que la cuenta bancaria de recepción de los recursos debe estar bajo el nombre de la comunidad beneficiada y no de un individuo. Por ello la constancia es vital, pues dicho documento acredita la personalidad de la comunidad y es como un acta de identidad. Pero, a la Secretaria del “Malestar” pareciera que poco le importa el tema indígena y el reconocimiento constitucional del artículo 2°. Como dijera el dicho “para que tanto brinco si el suelo esta parejo”. Si esta cambiando la norma, tendría que cambiar el criterio institucional.
Mientras la Presidenta de México se esfuerza titánicamente por hacer bien las cosas, pareciera que hay personas dentro del poder ejecutivo que se empeñan en empañar su voluntad y desempeño., así como se afanan en no materializar los derechos consagrados en la carta magna. Sería oportuno que la Secretaría de Bienestar revise, corrija y se empeñe en incluir debidamente a las comunidades indígenas y afromexicanas en todo el proceso del FAIS y escuche al INPI como órgano normativo y no solo simule escuchar. Pues los indígenas estamos cansados de decir: “…no me salgas con que a Chuchita la bolsearon”.
Juan Felipe Cisneros Sánchez.